Inocencia, saber y asombro
Inocencia saber y asombro, tercer volumen de esta serie dinámica y excitante, mira al último estado de inocencia de cada persona —la infancia— para recuperar la capacidad de ser curiosos.
Details
Inocencia saber y asombro, tercer volumen de esta serie dinámica y excitante, mira al último estado de inocencia de cada persona —la infancia— para recuperar la capacidad de ser curiosos.
Primero, deja que te explique los diferentes tipos de tontos que existen.
El primero es el que no sabe, y no sabe que no sabe: el tonto simple.
El segundo es el que no sabe, pero cree que sabe: el tonto complejo, el tonto ilustrado.
Y el tercero es el que sabe que no sabe: el tonto bendito.
Todo el mundo nace siendo un tonto simple, ése es el significado del término simplón. Todos los niños son tontos simples. No saben que no saben. Todavía no han llegado a tener conciencia de la posibilidad de saber. Ésa es la parábola cristiana de Adán y Eva, Dios les dijo: “No coman del fruto del árbol de la sabiduría”. Antes del accidente de comer el fruto de aquel árbol, Adán y Eva eran tontos simples. No sabían nada. Por supuesto, eran inmensamente felices, porque cuando no sabes, es difícil ser infeliz. La infelicidad requiere un poco de entrenamiento; se necesita cierta eficiencia para producir infelicidad, cierta tecnología. No se puede crear un infierno sin ciertos conocimientos: ¿cómo vas a crear un infierno sin conocimientos?
Adán y Eva eran como niños. Cada vez que nace un niño, nace un Adán. Y vive unos cuantos años —cuatro, como mucho—, el periodo se va acortando día a día. Vive en el paraíso porque no sabe cómo crear la desdicha. Confía en la vida; se entretiene con cosas pequeñas como las piedrecitas o las conchas de la paya. Las recoge como si hubiese encontrado un tesoro. Piedras de colores sin valor le parecen diamantes como el Koh-i-Noor. Todo le fascina —las gotas de rocío al sol de la mañana, las estrellas en la noche, la luna, las flores, las mariposas—, todo es pura fascinación.
Pero luego, poco a poco, empieza a saber: una mariposa sólo es una mariposa, una flor sólo es una flor. No tiene nada de especial. Empieza a conocer el nombre de las cosas: esto es una rosa, eso es una margarita, aquello es un tulipán y esto es un loto. Poco a poco, esos nombres se van convirtiendo en barreras. Cuanto más va aprendiendo, más se va separando de la vida como tal. Se vuelve cabezudo. Entonces, vive a través de la cabeza, no desde su totalidad. Eso es lo que significa la caída. Ha comido del árbol de la sabiduría.
More Information
| Type | Compilacion |
|---|---|
| Publisher | Editorial Planeta |
| ISBN-13 | 9788408008354 |
| Number of Pages | 287 |
Please complete your information below to login.
Sign In or Create Account
Crear una nueva cuenta